Monografías

Mesoamérica, Oasisamérica y Aridamérica


La historia prehispánica de nuestro país no fue una sucesión lineal de pueblos; no se trata de una historia, sino del entramado de varias historias de pueblos distintos.

En el territorio que ocuparon los pueblos del México prehispánico se pueden distinguir tres áreas culturales: Aridamérica, al noreste y la península de Baja California; Oasisamérica, al noroeste, y Mesoamérica en la zona meridional del territorio nacional. Las tres áreas rebasaban la extensión del territorio mexicano; las dos primeras ocupaban una buena parte de los Estados Unidos, mientras que la última se extendía a lo largo de Guatemala, Belice, Honduras, El Salvador, Nicaragua y Costa Rica.

En cada área existieron grupos humanos ligados mediante una gran variedad de relaciones generadas por diversos motivos: el intercambio de bienes, los desplazamientos de grupos, los intereses compartidos entre gobernantes de distintas ciudades, el dominio de una sociedad sobre otra, guerras y alianzas. Incluso hay momentos en la historia en que las relaciones se daban entre las distintas áreas, no sólo al interior de cada una.

De las tres áreas, la de mayor complejidad, la más poblada y la más extensa es Mesoamérica. Es una zona, a diferencia de Aridamérica, adecuada para la agricultura. Desde el Protoclásico, en Mesoamérica habitaron grupos agrícolas que se fueron sedentarizando, y a partir de ese momento se dio un desarrollo ininterrumpido de diferentes culturas en todo su territorio, con intensas relaciones entre sí. Algunos rasgos comunes de todas las culturas son: la utilización de técnicas para la producción agrícola, como terrazas, canales, el bastón plantador y el azadón de madera; el cultivo de maíz, frijol, calabaza, chile, que llegan a integrar el patrón alimenticio básico; la construcción de urbes y plataformas piramidales escalonadas, el uso de estuco para cubrir superficies arquitectónicas y los juegos de pelota.

Un rasgo muy importante es que las sociedades se volvieron complejas y había diferencias sociales. Además, se fue integrando un pensamiento religioso básico, en el cual cambiaban los nombres de los dioses según la región, pero no el significado y forma de los principales mitos y ritos.

En la región de Aridamérica la aridez impidió la transformación de los grupos de cazadores-recolectores a agrícolas y continuaron con su forma de vida durante milenios. Con la separación de las sociedades nómadas y las agrícolas sedentarias en 2500 a.C. se marca el nacimiento de Aridamérica y Mesoamérica.

Dos mil años después, el territorio aridamericano se redujo ante la penetración de grupos agrícolas en los actuales territorios de Chihuahua, Sonora, Nuevo México y Arizona. Surgió así, en el corazón de Aridamérica, la nueva área cultural de Oasisamérica.

Los grupos aridamericanos cazaban animales, como la liebre y el venado, y recolectaban semillas, frutas y raíces. Los que estaban cerca de la costa se dedicaban, además, a la pesca. Su forma de organización siguió siendo la banda, y sus principales instrumentos, el arco y la flecha, las lanzaderas y las puntas de flecha. Con frecuencia esos grupos tenían relación entre sí al buscar nuevas zonas de caza, y también se presentaron las incursiones con los grupos sedentarios. En general, los contactos entre agricultores y cazadores-recolectores de las tres áreas fueron intensos, tanto de forma pacífica como violenta.

Oasisamérica fue la última en formarse. Hacia el 500 a.C., algunos pueblos aridamericanos practicaron el cultivo como una actividad complementaria, hasta que muchos de ellos fueron dependiendo cada vez más de las plantas cultivadas para subsistir. A diferencia de los mesoamericanos, estas recientes sociedades tuvieron que enfrentar un medio muy seco, en el cual sólo la presencia de oasis o el empleo de sistemas de riego hacían posible el desarrollo de la siembra. Por esta razón siguieron apoyando su economía con la caza y la recolección. Desarrollaron la cerámica y fueron hábiles en la talla de piedra, sin embargo no generaron jerarquías sociales, es decir, siguieron siendo sociedades igualitarias.

Descargar PDF